
Mientras tanto, la comunidad científica internacional, preocupada por la posibilidad de la aparición de nuevas epidemias relacionadas con determinadas combinaciones y mutaciones de virus, daba cuenta de casos de influenza similares a los presentados en nuestro país. Varios han aparecido en diferentes publicaciones científicas del mundo. Uno se titula: “Caracterización de un virus de la influenza A durante un brote de enfermedad respiratoria en los cerdos y las personas durante una feria del condado en Estados Unidos”, realizado por los investigadores Amy L. Vincent, Sabrina L. Swenson, Kelly M. Lager, Phillip C. Gauger, Christina Loiacono y Yan Zhang (SciencieDirect). En el citado artículo se identifica un virus de la influenza que afectó cerdos y personas en agosto de 2007, durante la feria de un condado en Ohio, Estados Unidos.
Investigadores, biólogos y científicos estadunidenses buscan determinar la relación entre este hecho y los aparecidos en Texas, California y México. Sin resultados concluyentes, pero con estricto rigor científico, debaten la manera de enfrentar el nuevo desafío. Destaca en este contexto la declaración del presidente Obama: Si hay un día que nos recuerde nuestra participación en la ciencia y la investigación es hoy, lo cual ha servido para dedicar 3 por ciento del PIB a la investigación científica.
Otro estudio significativo es acerca del caso de un joven de 17 años que estuvo en contacto con la crianza de cerdos: en diciembre de 2005 fue infectado con un virus similar al aparecido en México. Dicha investigación ha sido publicada por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, donde se explica que los síntomas que presentaba el joven infectado eran los mismos de quienes hoy han sido contagiados en México y en el mundo. Después de analizar las muestras de la mucosidad nasal del paciente, se identificó al virus como influenza porcina A/H1N1. A los pocos días, el paciente se recuperó y volvió a su vida normal.
Sin ser los únicos, casos como éstos han sido estudiados tras la aparición de nuevos virus. No obstante, aún existen más preguntes que respuestas y la experiencia nos indica que si no existe una verdadera preocupación científica, respaldada con suficiencia presupuestaria, nuestra capacidad de respuesta será reactiva y confusa. Responder a la interrogante de por qué la mayoría de los muertos por este virus están en México requiere un ejercicio responsable, de investigación y análisis.
Las teorías de la conspiración gubernamental o de la salvación del mundo desde México, en relación con la aparición del virus A/H1N1, coinciden en su ignorancia frente a un fenómeno del cual mucho desconocemos. Si queremos construir una política de Estado en materia de salud, nuestros gobernantes y políticos deben asumir con humildad una actitud respetuosa frente a los retos gigantescos que nos plantea la nueva realidad nacional e internacional.
Sin embargo, esta crisis de nuevo ha servido para saber que somos parte de un pueblo hermoso, solidario y compañero, que nada tiene que ver con la fantochería de su mediocre clase gobernante. Felicitaciones a las y los investigadores mexicanos, quienes con pocos recursos han realizado una importante tarea antes y durante la etapa de emergencia. Lo que se gasta en Spot debería transferirse a las instituciones de investigación, sería una contribución de mayor eficacia para el futuro de México o, mejor dicho, ¿podríamos querer emular la pretensión del presidente Obama para destinar 3 por ciento del PIB a la investigación científica?
JAIME MARTÍNEZ VELOZ. Tomado del blog La Unidad Morelos y reproducido por Filosofía Digital.




,+26-05-2007-MLD-r.jpg)